lunes, 29 de julio de 2013

Asentando la paz®

En los últimos años el conflicto político de Euskal Herria ha causado la fractura social. Ahora,en el contexto de un nuevo y pacífico tiempo, en trece municipios gipuzkoanos han organizado iniciativas para impulsar la convivencia.. La declaración de ETA (cese definitivo de de la lucha armada) trajo a Euskal Herria un nuevo escenario después de tantos largos años que dio inicio a un tiempo sin violencia. Ahora ha llegado el momento de asentar la paz y de avanzar. Así lo ha decidido la sociedad y en eso trabaja la clase política.
itxaropena
premio nobel de la paz
 
Así se explicaba en el diario Berria el pasado fin de semana en un artículo bajo el título “Ante un camino esperanzador” para dar cuenta de las iniciativas sobre reconciliación que están planteadas realizar en diversas localidades de Gipuzkoa.
No se qué pensareis pero leer textos como el mencionado lejos de la esperanza lo que me causa es una mezcla de desesperanza y rabia. Rabia porque entiendo que hablar de una situación de paz en Euskal Herria en el contexto actual es intentar mentir y manipular descaradamente a los y las lectoras. La situación en las cárceles es cada día peor, las detenciones son cotidianas, la represión no cesa, las consecuencias de las políticas de injusticia social al calor de la “crisis”están desestructurando a cada vez más sectores sociales y en definitiva se podría decir que los estados y el capital siguen ejerciendo su violencia y el sistema es tan injusto o más que siempre. Hace mucho tiempo alguien dijo que la clase trabajadora necesita más justicia que paz. Y no le faltaba razón. Ya que sin justicia la tan ansiada paz solo es un juego de palabras en boca de prestidigitadores
Si la sociedad ha decidido que ha llegado el momento de asentar la paz que me bajen del carro de esta sociedad y si en eso trabaja la clase política no me representa en absoluto. Asentar algo inexistente a parte de absurdo en realidad aleja del objetivo y yo si quiero una Euskal Herria en paz porque se haya alcanzado un mínimo de justicia. Seguramente no seré el único, lejos de la política de cara a la galería y la propaganda basada en ingeniería social una gran parte de este pueblo entiende que la paz va unida a la justicia. Y todo impedimento para que esa justicia se pueda abrir paso crea una fractura lógica y necesaria de clases irreconciliables y de pueblos en lucha por sus derechos.
No se va a conseguir jamás el sueño de la burguesía de una ciudadanía  conciliada y en paz consigo misma bajo la injusticia.
Cuando la burguesía dijo que ganó la última guerra mundial, aunque nunca dijera como todo el mundo que quiera saber sabe, que fue gracias al ejercito rojo, tenían que bloquear a la URSS y a la izquierda internacional y junto al reformismo negociar un sistema explotador llamado “estado de bienestar”. Y eso hicieron y consiguieron.
Teniendo en cuenta que en los “estados de bienestar” había que ocultar la lucha de clases y hasta la misma existencia de éstas, un término se puso a huevo; “Ciudadanía”. Un término que se lo trabajó bien la burguesía, incluso desde la sociología y las ciencias políticas.
La “ciudadanía” trasciende clases, diferencias sociales, nacionales, “garantiza derechos” y por si fuera poco la “izquierda” cree que mediante “la movilización de la ciudadanía” se puede garantizar que el capitalismo tenga un rostro amable, incluso que una nación se salte la opresión nacional o incluso hasta que se reconcilie. Lo que ocurre es que el mito de la ciudadanía desaparece cuando llegan puntos de inflexión y crisis y la “ciudadanía” se va a la mierda de mantener ese mito cuando se agudiza la lucha de clases. Y es que la estructura de la sociedad no es ciudadana sino clasista, en ella hay oligarcas, altos burgueses, explotadores profesionales, policías, políticos estafadores, colaboracionistas de todo tipo.
Es por ello que la paz será consecuencia de la justicia y la reconciliación de la eliminación de privilegios.  ¿Qué otra forma sino?.

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